Penalización por energía reactiva en la factura eléctrica de empresa: cómo reclamar

La penalización por energía reactiva es un recargo que aparece cuando el factor de potencia (cos φ) de tu instalación baja de 0,95. Aquí tienes primero cómo comprobar si el recargo es correcto y, después, los pasos exactos para reclamarlo o hacerlo desaparecer.
Distingue dos casos. Si el recargo es correcto (tu cos φ está realmente por debajo de 0,95), no se reclama: se corrige compensando la instalación. Si detectas un error de facturación —lecturas mal tomadas, factura estimada, aplicación del recargo cuando tu factor de potencia sí cumple, o cálculo indebido—, entonces sí tienes derecho a reclamar la rectificación y a la devolución de lo cobrado de más.

1) Localiza en la factura el concepto 'energía reactiva' (facturada en kVArh) y el periodo afectado. 2) Compara con las lecturas reales de tu contador y verifica si son medidas o estimadas. 3) Presenta reclamación por escrito a tu comercializadora, adjuntando facturas y lecturas, y pide recálculo y, si procede, devolución. 4) Si no responden o rechazan sin motivo, escala a la distribuidora (responsable de la medida) y después al organismo de consumo/energía de tu comunidad autónoma. Guarda siempre número de reclamación y acuses de recibo.

En España el recargo se aplica cuando el factor de potencia es inferior a 0,95 (cos φ < 0,95). En la práctica se penaliza la energía reactiva que supera el 33 % de la energía activa consumida en cada periodo (equivale a tan φ = 0,33). Los precios del kVArh son regulados y se publican en el BOE. Si tu cos φ es igual o mayor a 0,95, no debe haber recargo: si aparece, es un error reclamable.

Si el recargo es correcto, reclamar la factura no basta: hay que corregir el factor de potencia. La solución habitual es instalar una batería de condensadores (o un equipo de compensación automática) dimensionada según tus periodos de consumo reactivo. Una vez compensada la instalación por debajo del umbral, el concepto de energía reactiva desaparece de las siguientes facturas. Conviene revisar el dimensionado periódicamente si cambia el consumo.

Reúne: las facturas con el recargo (varios meses si es recurrente), el contrato de suministro con tu potencia y tarifa, las lecturas de tu propio contador para contrastar, y cualquier informe del equipo de compensación si ya tienes uno. Con estos datos podrás demostrar si la facturación es correcta o si existe un error que justifica la devolución del importe cobrado de más.